ALZHEIMER apoyo y formación para su atención

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Adaptar hábitos para reducir el riesgo de Alzheimer, reconocer las señales tempranas y valerse de los recursos científicos y formativos existentes, como los diplomados que ofrece Universidad Galileo, permitirá mejorar la calidad de vida en pacientes que, según el XI Congreso Iberoamericano de Alzheimer, podrían alcanzar los 119 mil casos solo en Guatemala durante los próximos 10 años.

Conocer que cada tres segundos se diagnostica una enfermedad de demencia en el mundo y que siete de cada 10 casos se trata de Alzheimer, es sin duda una cifra alarmante no solo para los especialistas en el tema sino para la población en general. Por este motivo, el XI Congreso Iberoamericano de Alzheimer, celebrado por primera vez en Guatemala, contó con la participación tanto de médicos nacionales e internacionales, como de cuidadores y familiares de pacientes con esta enfermedad.

Uno de los puntos relevantes de esta actividad fue reconocer que “la demencia tiene cara de país de baja renta, el 68 por ciento vive en países de escasos recursos y la región con mayor prevalencia a futuro es Centroamérica”, como lo indica el Dr. Norbel Román, geriatra, neurólogo y gerontólogo, presidente de la Asociación de Alzheimer de Costa Rica.

Cifras de Alzheimer’s Disease International indican que para el año 2050 habrá 6.3 millones de personas con un diagnóstico de demencia en Centroamérica, de los cuales 274,000 casos serían de guatemaltecos. Actualmente se considera que la demencia afecta a unos 70,000 guatemaltecos, sin embargo, existe un subdiagnóstico que podría ser del 20 por ciento, según el Dr. Pablo García, geriatra guatemalteco y Director Médico de Casa de los Ángeles, es decir “la mayoría de personas con demencia que veo en la clínica son casos avanzados, quizás han pasado ocho años con síntomas sin diagnóstico oportuno”.

Se calcula que la demencia genera un costo de US$818 millones anuales y superará los US$2 billones para 2,030 en todo el mundo. Actualmente, los países de bajos recursos con planes nacionales para tratamiento de demencia son Indonesia, Cuba, México y Costa Rica. Para el Dr. Román, la enfermedad en países de la región debe tratarse con un concepto apropiado a nuestra economía, “Un estudio no se puede hacer a todo el mundo, es más impactante enseñarle a la gente a tener hábitos que reduzcan el riesgo hasta en 45 por ciento y dejar un examen con biomarcadores para personas con señales de alarma temprana”.

REDUCIR EL RIESGO ES EMPEZAR A GANAR LA BATALLA

La enfermedad de Alzheimer es más que un problema de memoria, afecta todas las funciones cognitivas, entre las que se encuentran: atención y concentración, lenguaje, funciones ejecutivas, habilidades visuoespaciales y memoria. En su desarrollo intervienen varios factores como los servicios de salud y sociales, la familia, el ambiente, la vivienda, políticas de vejez, y a nivel individual la edad, el sexo, recursos económicos, educación, nutrición y morbilidad, indica el Dr. Alberto Ávila Funes, especialista mexicano en Envejecimiento y Deterioro Cognitivo.

Esto significa que, si bien puede haber olvidos considerados benignos por envejecimiento normal, en el caso de un diagnóstico de Alzheimer puede presentarse pérdida de memoria importante por más de seis meses, dificultad de razonamiento y comunicación, cambios de personalidad que afectan la autonomía y que no son causados por un proceso infeccioso.

De acuerdo con el Dr. Román, las personas con más probabilidad de desarrollar Alzheimer son fumadoras, con sobrepeso, alimentación inadecuada, diabetes sin control, hipertensión sin control, colesterol alto y problemas auditivos. “Estas condiciones representan el 35 por ciento de causalidad y son modificables si la persona es responsable”, subraya.

Esta es una llamada de atención seria para los centroamericanos, ya que estamos afectados por una epidemia de diabetes que “no viene sola, sino con hipertensión, colesterol y problemas de corazón que aumentan los casos de demencia”, señala el Dr. García. Deben tenerse en cuenta las condiciones socioeconómicas de nuestra realidad porque “es más fácil comer dos quetzales de francés o pan dulce que una ensalada o algo con proteína”, resalta.

La educación es otro aspecto importante, ya que “la demencia no mira sexo, edad, raza ni estado socioeconómico, por lo que mientras más informados estemos, podremos consultar ante cualquier sospecha”, agrega.

A diferencia de otras enfermedades en las que el paciente puede notar diferencias en el funcionamiento de su organismo, con el Alzheimer son los familiares y compañeros de trabajo quienes pueden detectar algunas de estas señales:

  • Trastornos de memoria.
  • Dificultad para hacer cosas que antes sabía hacer bien.
  • Dificultades semánticas, de cálculo y administración del dinero. 
  • Alteraciones en la conducta. 
  • Dificultad para hablar y usar palabras adecuadas.

“Ninguna de ellas representa un diagnóstico en sí, sino la suma en el tiempo y la observación de alguien que conoce bien a la persona. La guerra se gana o se pierde en la comunidad y en la atención primaria”, aclara Román.

DESPUÉS DEL DIAGNÓSTICO

Si bien no existe un medicamento para curar ni disminuir la enfermedad de Alzheimer, hay tratamientos farmacológicos que los médicos pueden recetar al tener en consideración las condiciones individuales del paciente. Los antidepresivos son los más usados para problemas demenciales, sin embargo los antipsicóticos pueden tener efectos secundarios considerables y las benzodiacepinas se recomiendan con excepción, indica el Dr. Manuel de Jesús Rojas, especialista guatemalteco en Geriatría y Cardiología Geriátrica.

Muchos otros síntomas, como delirios, no requieren tratamiento farmacológico, sino deben ser tratados por la familia, aclara el Dr. Roberto L. Ventura, neurólogo y psiquiatra uruguayo. “Llega un momento en que el fármaco ya no realiza su función porque el organismo no lo absorbe, pero el amor del tratamiento no farmacológico aporta los aspectos emocionales, físicos y de convivencia que un familiar necesita hasta el último día de vida”, agrega Lorena Castillo, catedrática del Diplomado de Cuidado del Adulto Mayor con Énfasis en Alzheimer y Demencias Relacionadas, de Universidad Galileo.

Además de una licenciatura en Psicología, Castillo egresó de la séptima promoción de dicho Diplomado y durante su trayectoria profesional ha trabajado con pacientes de Alzheimer incluso de 45 años. También ha dado asesorías a familias que necesitan terapia porque en casa hay niños o adolescentes que no comprenden la dimensión de la enfermedad, se preguntan por qué la abuela se lleva sus juguetes, los esconde, se orina en los sillones o sale de casa sin avisar. “Hay que sensibilizar que esta enfermedad existe y que cualquiera de nosotros en un momento de la vida podemos desarrollarla, pero también hay formas de abordarla de tal manera que tengamos una mejor calidad de vida”, comenta.

SE REQUIERE APOYO Y FORMACIÓN

De acuerdo con Castillo, en el 80 por ciento de casos se designa a un familiar como el cuidador del paciente con Alzheimer. Sin embargo, tan importante es que la persona conozca las estrategias para cuidar a uno de estos pacientes en su alimentación, desplazamiento y actividades diarias, como el cuidado que debe tener de sí mismo. “Esta persona se va deteriorando poco a poco, a veces más rápido que el paciente y puede desarrollar el Síndrome de Burn Out con niveles de estrés y ansiedad tan alterados, que hasta pueden sufrir de un infarto”, explica.

Es por ello que Universidad Galileo, junto con Grupo Ermita, son los encargados de diseñar y ofrecer el Diplomado de Cuidado del Adulto Mayor con énfasis en Alzheimer y Demencias Relacionadas, programa que actualmente cuenta con 500 egresados. Dicho curso se imparte 2 veces al año, explica la Dra. Vilma Chávez, Decana de la Facultad de Ciencias de la Salud (FACISA), de Universidad Galileo.

Gracias a la calidad de la formación que reciben las personas en este diplomado, la experiencia y la demanda, a partir de 2019 estará disponible en forma virtual. “Las demás asociaciones de Alzheimer a nivel de Iberoamérica lo pidieron para no hacer el diplomado en sus países, dado que ya lo tenemos estructurado, validado, sabemos cómo se imparte, incluso grabamos todas las conferencias del Congreso, como material didáctico. Todos los especialistas de Latinoamérica están en nuestro diplomado y nos cedieron los derechos de sus conferencias con fines académicos”.

EL RETO: CIUDADES AMIGABLES

El referido diplomado en formato virtual ya fue impartido como parte de un plan piloto con personal del Concejo Municipal de San Pedro Pinula, Jalapa, primer municipio del país que está en camino a ser certificado como “municipio amigable a personas mayores”

Contribuir con esta iniciativa comunitaria también es parte de lo que Grupo Ermita y Universidad Galileo han venido trabajando en conjunto desde hace un año.

“Argentina y Uruguay manejan ciudades amigables al adulto mayor, nosotros con asociaciones dedicadas a la atención de demencia, estamos trabajando por las ciudades amigables al adulto mayor con problemas neurodegenerativos, y el beneficio es para la comunidad completa”, explica Cecilia López, Directora de Grupo Ermita.

La primera ciudad amigable para el adulto mayor con problemas neurodegenerativos es el Cantón de Aserrí, en San José, Costa Rica, cuyo alcalde Oldemar García Seguro estuvo presente en este Congreso. De acuerdo con su experiencia, el cambio fue posible gracias al trabajo presentado por la Asociación de Alzheimer de Costa Rica al Ministerio de Salud de su país, de ahí se dio un acuerdo entre ambas instituciones para poder invertir en una casa del adulto mayor. Estudiantes universitarios trabajaron en la creación de una red para apoyar a las personas de la tercera edad y actualmente están solicitando ayuda para un tamizaje en la población. “Se está manejando todo con la participación ciudadana y queremos que sea sostenible por eso se incluyó en el presupuesto para 2019”, comenta García Seguro.

En Guatemala, José Manuel Méndez, alcalde de San Pedro Pinula, Jalapa, encabeza la iniciativa de convertir a su municipio en “ciudad amigable del adulto mayor con problemas neurodegenerativos”. Si bien considera que la sensibilidad al tema puede deberse a que “desde los ocho hasta los 13 años compartí con mi abuela con problemas neurodegenerativos”, resume la importancia de trabajar en estos programas como una forma de pensar también en nuestro futuro.

| Revista Galileo| enero 2020 |
Etiquetas: Congreso, Edición 22, Formación, Medicina,

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