David Bonilla: “Tengo el compromiso de ser un profesional”

David Bonilla: “Tengo el compromiso de ser un profesional”

David Bonilla: “Tengo el compromiso de ser un profesional”

Universidad Galileo desde sus inicios ha contado con estudiantes talentosos que se convierten, luego de su paso por la Universidad, en profesionales de éxito que dirigen multinacionales en Guatemala. Egresados que reciben galardones y reconocimientos a nivel nacional e internacional, ingenieros que triunfan en instituciones internacionales desde sus programas de doctorado.

Todos estos testimonios son historias de éxito, que ilustran un trabajo y un esfuerzo arduo que rindió frutos evidentes para la sociedad,  que generan ingresos económicos considerables y reputación que puede reconocerse a kilómetros de distancia.

La siguiente historia requiere una mirada profunda y observadora. Un enfoque humano e integral del éxito. Uno que rodee la historia y la escuche en silencio para encontrar todo su sentido, con todo lo que tiene ésta que trasciende lo material, lo físico.

Una vida excepcional, una lucha constante, una pelea a muerte contra la desesperanza y el negativismo que suele visitar a quien no tiene abiertas todas las puertas. De alguien que golpea con fuerza hasta dejar su huella en las barreras que intenta atravesar, muchas veces sin conseguir su objetivo. Pero aun así, sin detenerse en el cansancio, en el agotamiento. Activo, respirando un día a la vez, con la esperanza en el infinito… rodeado de imposibles, con espíritu magnánimo y lleno de fe.

David Antonio Bonilla Asencio es una persona que siempre se consideró proactivo, colaborador, ordenado, puntual, responsable… un trabajador. A los 18 años comenzó a notar cambios en su metabolismo, mismos que eran asociados a diferentes padecimientos entre ellos, lumbago.  El desconocer sobre los síntomas asociados a su enfermedad y la no completa información que le brindaron en los diferentes lugares que visitó, sólo le llenaban de incertidumbre. La presión sanguínea aumentaba mientras proporcionalmente disminuían sus opciones de trabajo. “No lo podemos contratar porque esta enfermo y así no nos sirve, cúrese y regrese” es una de las frases que recuerda. Un golpe fuerte que le sirvió a crecer en humildad.

Humildad no entendida como un apocamiento, un menosprecio propio… más bien una virtud comprendida como la oportunidad de reconocerse como lo que se es, ni más, ni menos. Una criatura limitada en su salud, pero con miras y horizontes abiertos inimaginables.

David Antonio es paciente renal, su riñón presentaba tantos problemas que tuvieron que remover para que no lastimara más el otro. Su madre por segunda vez le brindó una oportunidad de vida al donarle uno de sus riñones. Un procedimiento doloroso y lleno de pequeñas y grandes tragedias. A consecuencia de ello, la vida le golpeó de nuevo… luego de haber renovado su esperanza en una vida mejor, una vida donde podía incorporarse de nuevo a la sociedad. Un sueño que se alejó con nuevos síntomas inesperados.

Un hormigueo en todo el cuerpo y el perder por un  momento la vista le hizo regresar al hospital e iniciar el tratamiento más doloroso de su vida. La hemodiálisis, la compañera de vida como le llama ahora. Un procedimiento doloroso que le hace llorar cada segundo del mismo, cuatro horas, tres veces por semana. “En el transcurso de esta prueba tan grande que me ha tocado vivir, he conocido gente super especial, que he llegado a pensar que los ángeles se caen del cielo y lo ayudan a uno a levantarse y seguir adelante. Mi familia fue un gran apoyo para mí siempre,” menciona David.

Después aparecieron nuevas recaídas, nuevos procedimientos que pusieron de nuevo a prueba su fe. “… empecé a deprimirme, a pelear con Dios, a reclamar y a comparar mi vida con otros, las ganas de morir era mi compañía de todos los días…” pero el sentimiento no se quedó allí, siguió luchando. Aun así, las malas noticias le seguían… su corazón estaba creciendo y eso le provocaba más problemas. “Seguí mi vida sin riñones con un corazón grande, vivo con una esperanza de sanarme algún día y terminar con este tormento.”

Historias como las de David nos invitan a reflexionar sobre lo que significa ser un Galileo. Ser un Galileo es estar en un puesto importante y tomar decisiones que cambian el mundo, dirigir multinacionales, presentar investigaciones, ser especialista en un tema y presentar tesis doctorales, recibir reconocimientos a nivel nacional e internacional.  Pero también, ser Galileo implica recibir cada una de las oportunidades que da la vida con entereza, con valentía, con espíritu distinto. Un espíritu contra corriente que aún desde la amargura saborea la victoria de saberse luchador en un mundo acostumbrado a ver apocados a los vencidos, acostumbrado a la renuncia, al ya no más, a los desertores.

El año 2012 cambió su vida, el Dr. Ricardo Arreaza le comentó sobre la posibilidad de estudiar el Técnico en Hemodiálisis, ya que por haber vivido la experiencia podría entender más el dolor del paciente, lo que le haría un mejor profesional. Gracias a su iniciativa Universidad Galileo concretó su lema “Educar es cambiar visiones y transformar vidas,” brindándole la oportunidad a David Bonilla de una beca. Hoy se encuentra luchando con fuerza para no defraudar a las personas que confían en él. “Yo sé que Diosito me da la sabiduría y el entendimiento para poder estudiar, ya que hay días que amanezco sin ganas de luchar pero sé que hay gente que espera mucho de mí y me esfuerzo y sigo adelante,” menciona David.

Universidad Galileo felicita a todos los estudiantes que todos los días se esfuerzan y dan lo mejor de si. Te invitamos a escribir tu opinión debajo de esta historia, ¿qué significa para ti ser un  Galileo? Esperamos tu comentario.

Por: M.A. Angelica Estrada Área de e-Marketing y Comunicación

Enlaces de interés:

Carrera Técnico en Hermodiálisis

| 7 diciembre, 2012 |