¿Eres capaz de auto criticar tu forma de aprender?

¿Eres capaz de auto criticar tu forma de aprender?

Las personas aprenden de muchas formas ya que  el aprendizaje se podría considerar complejo y a veces complicado.  

En promedio las personas lo hacen escuchando, asistiendo a conferencias presenciales o semi-presenciales, leyendo, examinando la palabra escrita, leyendo textos, blogs, bibliotecas virtuales, visualizando ilustraciones, películas, cuadros, gráficos, fotos, iconos, manipulando, practicando en el laboratorio, saliendo al campo, con vivencias personales o en grupo, desarrollando conocimiento por contacto o por descubrimiento.

Aprenden integrando nueva información a su conocimiento previo, asociando o relacionando conceptos, observando a los demás, descubriendo reglas generales por medio de un razonamiento inductivo, extrayendo el significado de conceptos en base a su experiencia, logrando así un aprendizaje significativo.

El objetivo de preguntar si uno es capaz de autocriticar la forma de aprender es  que existen muchas teorías y modelos que proponen una respuesta. ¿Tienes tú, tu propia teoría?

Las teorías del aprendizaje que más han influido son la cognitiva y la constructivista. Al respecto Good y Brophy (2004) conciben el proceso de aprendizaje como la adquisición o reorganización de las estructuras cognitivas a través de las cuales las personas procesan y almacenan información.

Así, los expertos consideran que la disposición personal  de cada estudiante tiene mucha influencia ya que es indispensable motivarlo extrínsecamente para que este reaccione positivamente al conocimiento expuesto.

Las teorías de la instrucción tienen su origen en las teorías del aprendizaje, por lo cual no existe una teoría  única. De hecho, existen combinaciones y variaciones de estas teorías. Por ejemplo, un estudiante que busca establecer su propia forma o estilo de aprendizaje debe considerar todas las teorías que existen y combinarlas.

Desde una perspectiva más pragmática, la tarea de un estudiante es la de encontrar aquellos datos que sí funcionan y aplicarlos.

De esta manera,  estudiar ya no es una actividad básicamente memorística ni muy científica. Es indispensable reconocer que el rendimiento al estudiar  es el resultado de varios factores que influyen. Entre ellos la situación familiar, las condiciones de vida, factores emocionales y afectivos y las técnicas de estudio. Sin embargo, el factor más determinante es estar motivado por los estudios y por los resultados que éste provee.

Existen muchas evidencias y ejemplos de personas que con capacidades promedio, sin llegar a ser extraordinarias, obtienen mejores resultados por su propia motivación.

Si haces una crítica constructiva de tu forma de estudiar podrás descubrir que efectivamente puedes edificar tu propio estilo de aprender. Organiza tu tiempo, realiza las tareas, no pierdas la atención en clase, toma nota de lo que consideras puede ser una idea clave, investiga en diferentes fuentes de información y sobre todo recuerda un estudiante exitoso no aprende únicamente de lo que cree que se le propondrá en el examen.

Recuerda que tu forma de asimilar  el conocimiento también es auto evaluable. Revisa progresiva y continuamente tu manera de estudiar y utiliza  los resultados obtenidos para auto calificar y comparar tu libertad de expresar tus dudas con los errores que se comenten por no aprender.

Por: Lic. Rualdo Anzueto, Vicedecano Facultad de Ciencias de la Comunicación (FACOM)

“No tengo talentos especiales, pero soy tremendamente curioso”
Albert Einstein

| Gestión de Información | 26 septiembre, 2012 |