El 20 de octubre en la historia guatemalteca

El 20 de octubre en la historia guatemalteca

Para gran parte de la población guatemalteca, el 20 de octubre es una fecha memorable, ya que, en 1944, un movimiento popular logró un cambio en la política. Para 1944 el mundo estaba cambiando.  Las dos potencias militares que habían dado origen a la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón, estaban siendo vencidas por dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética. El lema de los aliados, luchar por la democracia, parecía contrario a la realidad política que se vivía en Guatemala, donde el gobernante Jorge Ubico llevaba 14 años en el poder.

Para comprender ese hecho es necesario considerar el inicio del gobierno de Jorge Ubico.  En 1931 el mundo entero estaba en crisis, era la Gran Depresión, de la que no se escapaba ningún país del globo.  En los noticieros transmitidos por cine y en los periódicos impresos era posible ver a los estadounidenses, la primera potencia económica, haciendo filas para recibir un plato de sopa y un trozo de pan, en medio del desempleo y la pobreza.  Ubico ofreció evitar esa crisis en Guatemala y ganó las elecciones en la Asamblea, en la que era el único candidato.  Ubico pactó con los empresarios del país para evitar los despidos a cambio de disminución salarial y ofreció lo mismo en el sector gubernamental.  Ante las noticias del mundo, los guatemaltecos aceptaron la disminución de sus sueldos y permanecer con un trabajo estable.  En 1935, Guatemala fue una excepción en el planeta, en lugar de tener un déficit tuvo un superávit económico y esa tendencia mejoró continuamente hasta 1944.  Así que Ubico se consideraba un salvador para el país y no faltaban aduladores que se lo hicieran creer aún más.  Pero el gobernante tenía su aspecto sombrío: no soportaba la oposición a sus decisiones que, por lo demás, tenían acierto financiero.  El juego era claro, quien se oponía a su gobierno sabía cuáles eran las consecuencias de sus acciones.  La Penitenciaría era el futuro asegurado de quienes se enfrentaban al presidente, incluidos los comunistas (quienes deseaban, entre otras cosas, suprimir la propiedad privada de los medios de producción).

Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las condiciones económicas cambiaron.  Estados Unidos estableció el sistema de cuotas, por el que el gobierno norteamericano se comprometía a que sus empresarios compraran casi la totalidad de la producción latinoamericana, con la intención de evitar que algún país se aliara con Alemania o Japón.  Debe recordarse que los submarinos alemanes atacaron en el Mar Caribe y que uno de sus objetivos estratégicos era el Canal de Panamá.  El caso de Guatemala era especial, en algunos periódicos de Sudamérica se destacó la afinidad de Ubico con Hitler y Mussolini, mientras que muchas actividades bancarias, agrícolas e industriales eran propiedad de alemanes radicados en el país.  Por eso, los estadounidenses pusieron especial atención en Guatemala y establecieron bases en la capital y los puertos.  Ubico aceptó con la condición de que el material bélico establecido, al finalizar la guerra, quedara en manos del Ejército de Guatemala.  De esa cuenta, el armamento en la Guardia de Honor era de tecnología de punta en su momento.

De manera que, en 1944, cuando terminaba la guerra, la población guatemalteca ya no conmiseraba apropiado mantener salarios de 1931, especialmente el gremio magisterial.  Los estudiantes, por su parte, deseaban implementar un sistema democrático y un sector profesional, especialmente los abogados, deseaban una reforma en la administración por la injerencia del Estado en la aplicación de justicia.  Las cosas se precipitaron cuando, en El Salvador, se logró la caída de otro dictador, Maximiliano Hernández Martínez, tras varias manifestaciones en las que murieron ciudadanos estadounidenses, lo que provocó un ultimátum por parte de la nación del Norte.  Así, con el pretexto de una manifestación a favor de Estados Unidos, los estudiantes iniciaron protestas contra Ubico.  El infausto incidente del 25 de junio de 1944, en el que murió la maestra María Chinchilla durante estas manifestaciones dio pie a que los empresarios guatemaltecos tuvieran temor de las acciones del presidente.  24 años atrás, el dictador Manuel Estrada Cabrera había aplacado sangrientamente las manifestaciones para atacar luego a los empresarios, especialmente a la Cervecería de la familia Castillo.  Así que solicitaron su renuncia.  Ubico se sintió traicionado y dimitió el 1 de julio.  Además, su espíritu estaba quebrantado pues sabía que tenía cáncer.

De manera que luego de un triunvirato, Federico Ponce Vaides asumió la presidencia y ofreció elecciones democráticas.  Se reorganizaron partidos y gremios empresariales y se llamó a un profesional egresado de una universidad argentina, quien había renunciado a su nacionalidad guatemalteca, para ser candidato.  Era Juan José Arévalo.  Los estudiantes estaban ansiosos de participar en la construcción de una nueva Guatemala.  Pero Ponce no actuaba.

Otro incidente, ajeno a la política, se produjo en el interior de la Guardia de Honor.  Un oficial de línea agredió a un oficial egresado de la Escuela Politécnica, que Ubico había reorganizado según el modelo de West Point.  Ese desacato motivó al militar Francisco Javier Arana a tomar la guarnición y obtuvo el apoyo del cuartel de Matamoros, con la colaboración de Jacobo Árbenz.  Los encargados de la Guardia de Honor solicitaron la ayuda del cuartel de San José Buenavista (junto al actual Teatro Nacional) y eso desencadenó un ataque en el que las mejores armas de la Guardia de Honor decidieron el desenlace.  Esto ocurrió la noche del 19 al 20 de octubre.  La población, al despertarse por la explosión del polvorín de San José Buenavista pensó que era un ataque al Palacio Nacional.  El hecho de que Árbenz se comunicara con Ponce Vaides desde la casa del embajador de los Estados Unidos favoreció el estupor del presidente provisional.  La oportuna intervención de Jorge Toriello, quien tomó la palabra al teléfono y aprovechó la situación, desencadenó la renuncia de Ponce Vaides.  Al saberse la renuncia del presidente provisional, una turba asaltó la casa particular de Jorge Ubico y la saqueó (en la 14 calle, entre 3ª y 4ª Avenidas de la zona 1).  Muchos oficiales del Ejército no supieron cómo reaccionar, pero el respeto que despertaba Arana los mantuvo unidos al movimiento recién iniciado.  Muchos estudiantes y algunos profesionales se unieron a Arana y promovieron la formación de un triunvirato, integrado por Arana, Árbenz y Toriello, lo que dio origen a un verdadero cambio político, respaldado por el embajador norteamericano.  Tras estos incidentes, un grupo de milicianos apoyó a Ponce Vaides, lo que dio origen a una masacre de indígenas en Patzicía.  Árbenz fue enviado a pacificar la región, por lo que no se procedió a castigar a los responsables de la masacre.

Muchos guatemaltecos se sintieron efectivamente representados por los acontecimientos del 20 de octubre.  Habían manifestado contra Ubico, vieron el ataque a San José Buenavista, estuvieron con los líderes de un movimiento militar y soñaban con la instauración de la democracia.  Todo ello ha quedado guardado en la memoria colectiva que da vigencia y trascendencia al 20 de octubre de 1944.

Por: Dr. Anibal Chajón, investigador y catedrático de Historia en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FACOM).

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| 19 octubre, 2011 |