Cómo enfrentar los efectos psicológicos en tiempos de COVID-19″

Cómo enfrentar los efectos psicológicos en tiempos de COVID-19″

Según la OMS, la salud mental, es un componente integral y esencial de la salud. A raíz de la pandemia mundial, surgen secuelas emocionales que de ser tratadas de forma adecuada puede fortalecer con resiliencia ante esta problemática.


Perspectiva actual

Estudiar o trabajar desde casa, guardar distanciamiento, mantener las medidas de higiene y protección personal, sentirse vulnerable, el impacto económico a nivel mundial, el costo de vida, son solo algunas situaciones provocadas por el COVID-19.

Por tal razón, la manera en que se solía vivir no es la misma, y la incertidumbre continua, al no saber cuánto tiempo más durará esta pandemia. Esto predispone un escenario para enfrentar nuevos desafíos.

En una encuesta realizada por Global Advisor Entendiendo la crisis del coronavirus” a casi 14.000 personas de 15 países, en sus respuestas evidenciaron algunas reacciones psicológicas ante la situación sanitaria, entre los resultados:

El 43% de los encuestados dijeron estar impacientes por volver a la vida normal. Otro tercio (34%) se mostró preocupado por su salud, mientras que el 15% se siente solo y el 12% está enojado por las restricciones a su libertad.

Al mismo tiempo, más de la mitad (55%) se preocupa por los que son vulnerables o débiles, mientras que poco menos de un tercio (31%) está feliz de pasar tiempo con su familia. Otro (22%) se inspira en la forma en que las personas se están adaptando.

Muchas de estas reacciones, como se mencionó, muestran de manera directa como esta pandemia tiene un efecto psicológico en las personas.

Importancia de la salud mental

En seguimiento con algunas definiciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la salud mental, se dice que “«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» Una importante consecuencia de esta definición es que considera la salud mental como algo más que la ausencia de trastornos o discapacidades mentales”.

Para ampliar el tema sobre los efectos psicológicos en tiempos de COVID-19, sus consecuencias y cómo sobresalir ante esta situación, se entrevistó a la MSc. Graciela Cano Mazariegos.

La profesional es Psicóloga Jurídico Forense, experta en ciencias del comportamiento, estudio e investigación del ser humano y especialista en atención e intervención de trauma.

Además, la MSc. Graciela Cano, es Directora y docente del Postgrado en Ciencias del Comportamiento, Estudio e Investigación del Ser Humano, en la Facultad de Ciencias de la Salud (FACISA) en Universidad Galileo.

¿Qué son los efectos psicológicos?

Pese a que existen patrones predecibles de comportamiento humano en torno a un desastre, en este caso específicamente en tiempos de COVID-19, se advierten variaciones de respuesta psicológica entre una persona y otra.

Las diferencias en la respuesta psicológica pueden explicarse por cada persona y las variables del sistema familiar, social y del ambiente en que se desenvuelve, todo estará basado en “su” realidad.

¿Qué se entiende por efectos psicológicos en las personas a partir de una pandemia como el COVID-19?

Debemos de partir que, en esta pandemia, a nivel mundial y ubicándonos a nivel Guatemala, el primer efecto es la “crisis” del latín “crisis”. que es una coyuntura de cambios en una situación organizada pero inestable.

Por consiguiente, toda vez que está sujeta a evolución y los resultados cotidianos tienen un grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad.

Imaginemos cuatro meses de confinamiento, toques de queda, mantener la prevención, precaución, distanciamiento social, yo le llamo distanciamiento físico, y todo lo vívido de diferente manera por cada individuo o grupos de individuos.

¿Se pueden crear efectos negativos en el comportamiento o estado anímico de las personas ante esta pandemia?

De hecho, están presentes desde el inicio de la misma, dos bastante evidentes, el primero de ellos:

El miedo, que es una de las cinco emociones básicas ante la presencia de un peligro, en sí el miedo busca reorganizar nuestro ambiente y es ese estado de alerta para la sobrevivencia natural, es la reacción psicológica para sobrevivir.

El segundo por excelencia el pánico, que no es más que un miedo inapropiado, excesivo e intenso, el cual es irracional, desproporcionado y desorganizado; nos descompone, o, dicho de otra forma, ambos efectos descompensan a la persona.

¿Cuáles podrían ser esos efectos negativos y cómo detectarlos?

Todo inicia desde la reacción de alarma. Una pandemia, miles de muertos a nivel mundial, en Guatemala las cifras aumentan, las carencias y demás
Habrá entonces una amenaza percibida que genera estrés.

Lo cual producirá un incremento de ansiedad, o respuestas depresivas, puede también existir mala interpretación por la vulnerabilidad somática.

Esto a su vez mantendrá a la persona en hipervigilancia de los síntomas, llevándolo de vuelta al miedo, pero esta vez condicionado a las sensaciones somáticas.

¿Cómo puede eso afectar la vida cotidiana, profesional, académica?

De muchas formas y dependiendo del nivel de resiliencia de cada individuo. Me refiero a los factores personales y sociales, toda vez que influyen notablemente en la reacción de una persona ante cualquier situación de estrés.

Algunos aspectos por considerar incluyen:

· Características demográficas (edad, sexo, raíces culturales, estado socioeconómico)

· Elementos de apoyo social (familia, iglesia, vecindario, grupos sociales o comunitarios)

· El estado general de salud de cada persona (enfermedad preexistente o mala salud)

· Capacidad para afrontar un hecho (por lo general obtenida a través de una experiencia previa)

En sí, la “realidad” de cada persona o percepción de la situación quizá sea el factor más importante que abarca el tipo de respuesta psicológica en tiempos de COVID-19.

Como Psicoterapeutas, debemos tener claro que para cada persona es importante su propia vivencia, y en la medida que le afecta ahora en su vida diaria.

Por otra parte, hay personas que no perciben la dimensión de la situación, por más increíble que sea, porque no viven la realidad y no perciben la gravedad de esta situación.

Quizá también, tengan una reacción psicológica menos intensa que aquellas que captan y viven la situación como catastrófica.

¿Por qué? Porque ya cambió el mundo… jamás volverá a ser el mismo. Sin embargo, la percepción suele cambiar a medida que el individuo comienza a sentir y a sufrir, pero de igual manera es capaz de afrontarlo en un momento dado.

¿Qué se debe hacer para ser resiliente?

Primeramente, debemos conocer qué es la resiliencia, esta es la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves.

La resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento a la salud mental.

La cual parece una realidad confirmada por el testimonio de muchas personas que, aun habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajar y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior.

Por consiguiente, pareciera como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados.

Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.

En conclusión, este tiempo de pandemia, al ser enfrentado por muchos como un trauma grave, no importa si se es niño, adolescente, adulto, o adulto mayor, de manera individual e incluso de manera colectiva, la mayoría de seres humanos se desenvolverá de manera óptima.

De tal forma, y de manera inexplicable desarrollarán recursos increíbles, que les protegerán emocionalmente.

De igual forma, las personas resistentes tienen un gran sentido del compromiso, una fuerte sensación de control sobre los acontecimientos y están más abiertos a los cambios en la vida; a la vez que tienden a interpretar las experiencias estresantes y dolorosas como una parte más de la existencia.

En general, la resiliencia, se considera que es un constructo multifactorial con tres componentes principales: compromiso, control y reto. El concepto de personalidad resistente está íntimamente ligado al existencialismo.

Te invitamos a ver la entrevista completa en el siguiente vídeo:

¿Qué consejos adicionales nos brinda para llevar una vida saludable desde el punto de vista psicológico?

· Capacitación en salud mental para todos, lamentablemente en Guatemala no se le ha dado la importancia debida, la salud mental no es prioritaria, y ojo, no puede brindarla cualquiera.

· Coordinación con los diferentes comités sanitarios para emergencias y desastres, que en Guatemala también carecen de los profesionales debidamente capacitados o certificados institucionalmente. entiéndase también, no practicantes para este tipo de atención.

· Abocarse al Colegio de Psicólogos, entre otros.

· Entrenamiento en estrategias de afrontamiento, autocontrol y manejo de estrés por profesionales específicos en intervención en crisis o atención y manejo del trauma.

· Coordinación con los servicios de Salud Mental.

· Mantenerse informado por medio de fuentes oficiales.

· Precaución con sobre-información y noticias falsas o publicaciones que inciten al divisionismo, confrontamiento, odio o violencia.

· Prevenir el trastorno por estrés postraumático

· Apoyo telefónico y en línea, por profesionales en psicología especializados capacitados y/o certificados.

¿Podría una persona particular apoyar o ayudar a mitigar un trauma a raíz de esta pandemia y cómo hacerlo?

· Escuchar con empatía y en silencio, ayuda mucho; la actitud dice más que mil palabras.

· Si se actúa correctamente los resultados pueden ser positivos.

· Buscar ayuda inmediatamente, refiriendo o acompañando a la persona con necesidad de ser atendida por el psicoterapeuta debidamente acreditado, con colegiado activo, como garante que se encuentra facultado para atender y que realmente se garantice la atención debida.

· De esta forma la persona obtendrá el bienestar y equilibrio necesarios y se evite por sobre todas las cosas que no resulte siendo más dañina la atención por ser intervenido por alguien que no es psicólogo agremiado.

Recordemos que la salud mental es tan importante como la física y no puede jugarse con ella. Si no es psicólogo acreditado, no intervenga.

· Tenga claro qué decir.

· Conserve la calma puede tener el efecto contrario.

· Decir no es nada grave, o no pasa nada, produce enojo y desconfianza.

Por último, la experta añadió que actualmente, presentó una propuesta para la implementación de un modelo de prestación de servicios en Salud Mental, en tiempos de pandemia COVID-19.

“Sin embargo, la misma fue rechazada por dos instituciones y un ministerio, debido a que han puesto como prioridad la pandemia, olvidando que el área psicológica es fundamental para la salud del individuo”.

Poner atención en nuestra salud mental es necesario para mantener una vida saludable plena pese a las circunstancias. Los seres humanos son capaces de sobresalir por su bienestar y el de los demás.

Por: MSc. Cesar Martínez, Área de Comunicación Digital

| 6 agosto, 2020 |